Oficina de promoción comercial fue eliminada por decisión del presidente de México Andrés Manuel López Obrador

Pese a amenazas de aranceles y una retórica agresiva emanada de Washington, D.C., México se ha convertido en el mayor socio comercial de Estados Unidos en los primeros dos meses de 2019.

Datos divulgados en abril por la Oficina del Censo indican que México superó a China y Canadá como más grande socio comercial, siendo que México casi siempre ha sido el tercero de los tres.

Los analistas señalan que este reacomodo momentáneo no hace más que demostrar lo importantes que son las economías de los dos países una para la otra.

Por eso también ahora se preguntan por qué el presidente de México Andrés Manuel López Obrador decidió cerrar ProMéxico, un programa concebido para colocar a las principales empresas de México en el escenario mundial.

El cónsul general de México en Dallas Francisco de la Torre dijo que el aviso formal del cierre de las oficinas de ProMéxico en el extranjero fue emitido en enero, pero que la oficina de Dallas, que colaboraba estrechamente con el consulado de México, no cerró sino hasta mediados de abril.

Fernando Martí, jefe de la oficina de ProMéxico en Dallas, no estuvo disponible para hacer comentarios.

“Ahora estamos esperando instrucciones y protocolos (de Ciudad de México) sobre futuros emprendimientos comerciales”, dijo De la Torre.

El gobierno mexicano había establecido 46 oficinas de ProMéxico en ciudades como Nueva York, Hong Kong y París.

La oficina en Dallas contaba con tres delegados de tiempo completo y un par de pasantes para llevar a cabo sus tres principales cometidos:

  • Incentivar a compañías extranjeras a invertir o establecerse en México.
  • Facilitar la internacionalización de las empresas mexicanas.
  • Ayudar a las empresas mexicanas a incursionar en los mercados extranjeros.

La oficina de ProMéxico en Dallas orientó a AT&T, el proveedor de telecomunicaciones más grande de Estados Unidos, en su interés por invertir en México.

La oficina también ayudó a empresas mexicanas como el productor de alimentos La Moderna y la cadena de cines Cinépolis a iniciar operaciones en el Norte de Texas.

Hasta mayo de 2019, por lo menos 127 empresas mexicanas estaban haciendo negocios en Texas, de acuerdo con el Mission Food Texas-Mexico Center de Southern Methodist University.

De ellas, unas 27 operan en el Norte de Texas. Entre las más conocidas están Mission Foods, Bimbo, Interceramic y Lala.

Luisa del Rosal, directora ejecutiva del Texas-Mexico Center, dijo que el cierre de ProMéxico fue una gran pérdida justo cuando la economía mexicana necesita toda la ayuda que pueda recibir.

Señaló como ejemplo la dinámica industria aeroespacial en el estado de Chihuahua, en el norte de México, donde la inversión gestionada por ProMéxico ayudó a crear empleos especializados.

“Estamos perdiendo personas del lado mexicano que estaban creando oportunidades de inversión que han hecho posible el cambio económico que estamos viendo en México”, dijo del Rosal.

“Ellos construyeron un canal de inversión”.

Añadió que cerrar esas oficinas parece ser una maniobra política de López Obrador porque los funcionarios de ProMéxico eran vistos como de la élite.

Del Rosal teme que, en su intento de hacer saber quién manda, las acciones del presidente le cuesten a México más adelante.

“Lo que me preocupa es que, en este mundo globalizado, no es el momento para que México se ensimisme. Podemos atacar los problemas internos sin abandonar el comercio. Podemos hacer ambas cosas”, dijo.

Ken Roberts, fundador y presidente de WorldCity, una firma que analiza las tendencias en el mundo de los negocios, no cree que México mantenga esa primera posición, pero que su intercambio comercial con Estados Unidos seguirá siendo fuerte.

El comercio entre Estados Unidos y México ascendió a $97,000 millones en 2018, de acuerdo a Roberts.

El producto de exportación más importante de México son los automóviles, tecnología y artículos perecederos, pero también importa grandes cantidades de carne de puerco, de res, granos y frijol de soya de Estados Unidos.

“Eso debe servir para entender cuán importante es México para la economía estadounidense. Son muchas cosas las que enviamos y recibimos de México”, dijo Roberts.

El intercambio comercial de México con Estados Unidos ha estado creciendo en los últimos cuatro años, llegando casi el nivel de Canadá, que normalmente ha sido el primer o segundo socio comercial de Estados Unidos.

Canadá es además el país de donde Estados Unidos importa la mayor parte de su petróleo.

China es uno de los primeros tres socios comerciales de Estados Unidos, y los tres socios representaron alrededor del 45% del volumen comercial total de Estados Unidos en 2018, según Roberts.

Pero la caída de los precios del petróleo ha afectado el comercio con Canadá, y la actual guerra comercial ha provocado una gran caída de las exportaciones e importaciones con China.

México se ha beneficiado de esa caída y de la naturaleza incierta del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (USMCA), que habría de sustituir al NAFTA, apuntó Roberts.

El USMCA aún no ha sido ratificado por el Congreso.

“No creo que hace 10 ó 15 años alguien hubiera pensado que el comercio con México sería más grande que con Canadá. Hubiera sido inimaginable”, dijo Roberts.

Duncan Wood, director del Mexico Institute del Woodrow Wilson Center, observó que la decisión de López Obrador de cerrar ProMéxico concuerda con su filosofía de concentrar su atención en los asuntos internos de México antes que al exterior.

“Desde el principio hemos sabido que a AMLO no le interesan las relaciones exteriores, que su obsesión es México. Él piensa que su papel es tratar de arreglar a México desde adentro”, dijo Wood.

Pero al enfocarse a una sola cosa, el país podría terminar perdiendo su capacidad para proteger sus intereses en el extranjero y dificultará a sus empresas acceder a la economía global, dijo Wood.

“Toda la economía de México está dedicada a la exportación. México necesita la economía de todo el mundo más que la economía del mundo necesita a México”, resaltó Duncan.

La oficina de la Secretaría de Economía de México, de la que dependía ProMéxico, no respondió a un pedido de comentario.

De la Torre cree que, por lo menos en el Norte de Texas, los lazos comerciales seguirán creciendo porque Texas y México tienen mucho más en común que la frontera.

“Esta ecuación no sería posible sin Texas, y Texas lo entiende; la gente aquí entiende la relevancia e importancia de México”, dijo De la Torre.

A fin mantener esos lazos fuertes, De la Torre contrató a dos de los empleados de ProMéxico para que trabajen en el consulado de México en Dallas.

Indicó que desempeñarán labores consulares y atenderán asuntos comunitarios, pero que estarán a la mano para aportar su experiencia si es necesario.

“Los consulados son fenomenales y el trabajo que hacen es increíblemente importante. Espero que puedan ponerse al corriente, pero no sé si puedan trabajar lo suficientemente rápido”, dijo del Rosal.

“Es fácil desmantelar las relaciones económicas pero muy difícil construirlas”.



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