Una nueva ronda de aranceles de Estados Unidos contra China tendría “repercusiones muy serias” para la economía mundial al fomentar una eventual recesión que no sería conveniente para nadie, consideró el exsubsecretario de Comercio Exterior del Gobierno mexicano Juan Carlos Baker.

La nueva amenaza arancelaria del presidente Donald Trump llega en un mal momento, cuando la economía global está dando señales de fragilidad, así que de materializarse, podría abocarla a una fase recesiva, dijo a Xinhua Baker, socio fundador de la consultora Ansley, especializada en temas comerciales.

“Una crisis económica no la vamos a sacar de la nariz, va a ocurrir porque existe menos actividad en los motores de la economía mundial, en este caso China o Estados Unidos”, indicó.

A su juicio, que Washington recurra a más aranceles “va a tener necesariamente un impacto en los productos más caros, posiblemente con temas inflacionarios, en un momento en el que la economía mundial, no solo la de Estados Unidos, ya se ve frágil, así que esto puede tener repercusiones muy serias para todos”.

El pasado 1 de agosto, Trump amenazó con imponer un arancel del 10 por ciento sobre importaciones chinas por valor de 300.000 millones de dólares a partir de septiembre.

No obstante, el 13 de agosto la administración estadounidense suavizó su postura al escalonar su aplicación, con ciertos productos gravados a partir de septiembre, otros en diciembre y otro grupo excluido de la medida por razones de “seguridad nacional”.

Los nuevos gravámenes se sumarán al del 25 por ciento que se impuso a otros artículos chinos por un valor de 200.000 millones de dólares.

La disputa comercial, que comenzó el Gobierno estadounidense hace aproximadamente un año, se ha concentrado también en subsidios, tecnología, propiedad intelectual y seguridad cibernética, entre otros aspectos.

Para Baker, una eventual recesión global haría que las regiones a las cuales China o Estados Unidos venden sus productos tendrían un menor poder adquisitivo, por lo que traería graves consecuencias en el largo plazo.

“Me parece que es un movimiento muy arriesgado porque por un lado no veo un objetivo claro al tomar esta decisión, y las condiciones por el contexto en el que se ha tomado pues puede salir muy caro”, indicó.

China, completó, “tiene una serie de factores que pueden jugar a su favor, tienen una paciencia milenaria y un sistema político que permite amortiguar muchas de estas cosas, a diferencia de lo que pasa en otros países”.

Fitch Ratings ya había calificado la nueva postura comercial estadounidense contra China como “una amenaza importante” para la economía global, mientras una encuesta de la consultora internacional Bain & Company mostró que el 60 por ciento de las multinacionales estadounidenses con proveedores u operaciones en China esperan un impacto negativo de los aranceles.

Según Baker, una nueva ronda de gravámenes no representa un buen ingrediente para las negociaciones entre Beijing y Washington. “No veo que en el corto plazo haya un arreglo y, al contrario, si los aranceles se aplican pues la situación se va a agravar mucho, y China va a tener cero incentivos para acercarse a Estados Unidos para negociar”.

“Creo que más bien lo que habría que preguntarse es si este va a ser el ‘nuevo normal’ o si esto más bien debe prepararnos para una crisis que puede durar años”, concluyó.


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